Este es un espacio dedicado a las Artes, con todo lo que ello implica. "De estas soledades hay que hacer una experiencia. Oídos nuevos para una música nueva. Nuevos ojos para las cosas más lejanas. Una conciencia nueva para verdades que hasta ahora han permanecido mudas…" (Friedrich Nietzsche)
lunes, febrero 04, 2008
Colgado
Me cuelgo al teléfono como si fuese un salvavidas, pero se que es solo para hundirme más.
domingo, febrero 03, 2008
Gráficas.
Gráficas
Gráficas
Gráficas.
Gráficas.
jueves, enero 31, 2008
Web

Tiene que dibujar con colores neón, recortar papeles de color rosa y magenta, hacer grandes letreros amistosos, sugerentes, con mensajes subyacentes.
Demoró bastante en dejarlo listo, para ser expuesto a la presa y atraparle.
La comunicación está, las señales están, pero la presa no se acercaba.
La araña impaciente dejo de hacerse rogar y se acerca suavemente sin sobresaltos y haciéndose notar muy amistosa.
Solo depende de el me digo a mi misma, mientras veo cada movimiento.
Pone a su disposición un lugar donde encontrarse, el nido de la araña, esta cerca del mar y lleno de viejas promesas incumplidas.
También tiene su letrero oscuro, pero llamativo para un bicho curioso.
Yo sigo observando, para ver si caerá o no en sus redes.
Y hoy lo hizo.
En este momento, está todo destruido, por el suelo, solo por la tentación de letreros y señales de mala araña…
Por ello la mantis se retira, religiosamente a otro sitio, donde no deba comerse un aracnido, para disfrutar de su festín principal.
S/C...
Haces el trabajo indecoroso de la muerte
mientras cavas y destapas con tus uñas
los forados de una abierta sepultura
cuando agarras y desgarras un cadáver
o te alejas dando un golpe en las paredes
como un canto de sirenas hacia el desastre
o como un niño, que taimado se enmudece
y te lustras los zapatos con mis dientes
y haces daño con zarpazos de animales
mientras abres estas carnes sin cuidado
y haces juegos con las tripas de colores
y esas vértebras soldadas con alambres,
mientras saltas con el rostro seco de la muerte
y descargas mondadientes como un Nosferatu.
Piedra de Tope
Y no se refería al río aquel, por el cual ya no corría agua y que con el déficit hídrico se había transformado en una vena desangrada, que ya no daba vida. Se refería a si misma.
Vacía, se sentía completamente vacía.
Ya no era la que simplemente amaba, ahora se lo cuestionaba y se ponía a pensar si era cierto aquello de que el amor no es gratuito. Ahora creía firmemente que las relaciones pesan y que para poder volar y producir, se necesitaba estar solo.
Pero ahora, no tenía nada, ese sitio estaba sellado, lacrado, por que el sentir no se cuestiona y ahora lo hacía.
Ya no creía en el amor, ni en el querer desinteresado.
El lugar no era lo que se esperaba. Donde antes había verdor, hoy solo sequedad. En verdad, no solo había dejado de llover en su corazón.
Ya no podía escribir, su vía de expresión estaba cerrada, y aquel que llenaría su vida de colores le mostraba un mundo gris. Hoy estaba finalmente lejos de todos, pero su soledad de escritor la había perdido y lo peor, lo peor, era estar sitiada de personas que le robaba sus ideas y que le absorbían. Sus noches estaban llenas de vampiros alcohólicos y noctámbulos.
Sus ideas, eso si que era un insulto, le molestaba sobremanera que usaran sus ideas, inclusive frases muy propias habían sido saqueadas.
“Cuando el alma vomita, solo queda que alguien te sujete el cabello y derramarlo todo sobre un blog”
Su frase favorita, tampoco se había salvado… la ladrona solo le había puesto unos adornos y había eliminado el vomito y cambiado por volcado, pero su idea estaba ahí, seguramente era menos asqueroso colocar volcar que vomitar.
Pero lo que a veces sale del alma es asqueroso. Para ella en estos días así lo era.
Entonces, ella recordó todo aquello en lo cual el la había estado aleccionado.
Nada es gratis en esta vida.
“Hoy te cobrare por mi paciencia, mi entrega y mi amor que has desechado”
El no entendía nada, para el todo era liviano y ella demasiado compleja, pero le respondió
“Sabes bien que te quiero, yo quiero a todas mías amigas, aunque contigo hay un componente especial”…
No dejo que siguiese hablando, le sello la boca a besos, luego solo se miraron, se tomaron de la mano y caminaron por otro sendero.
Bien, ya llegamos, dijo ella, ahora debes pararte ahí en la orilla, necesito empujarte al agua.
El la quedo mirando perplejo, se puso a reír, aunque la broma no era muy simpática.
Entonces se produjo un silencio sepulcral, interrumpido únicamente por unos queltehues que volaban a lo lejos
Ella no espero más reacciones, simplemente lo empujo y dejo caer.