No te frenes
Asfixiate el hocico puto
en las entrañas nauseabundas
que sienten que la amas
Demasiadas nadas para entenderlo todo
prendiendo velitas en medio de carnes muertas
entre las multitudes del cerro de al lado.
y del de más allá que se meten con ella
Wow!, yes!
Shazam!
la novedad fresca de la menos luciérnaga
pero completamente abierta
de la sin suspiros recordada
en sus horripilantes bellezas.
Siempre hay un para cuando
y sabes bien por donde
solo a unos cerros más allá
vía MSN y a un dulce de leche de distancia
escurriéndosele por entre las piernas
Nada literariamente hablando,
Todo, si pensamos escatológicamente
y en las fijaciones de la mente
Ya no desprecio la humillación,
la de verte envuelto en deseos
por una cara bonita que escupe miserias
ni de recogerte después
del desperdicio de besos
a una sombra mal oliente.
Este es un espacio dedicado a las Artes, con todo lo que ello implica. "De estas soledades hay que hacer una experiencia. Oídos nuevos para una música nueva. Nuevos ojos para las cosas más lejanas. Una conciencia nueva para verdades que hasta ahora han permanecido mudas…" (Friedrich Nietzsche)
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martes, junio 30, 2009
viernes, junio 26, 2009
Te felicito... Igual. Leño seco
Oh mi buen amigo
Hoy comenzaré a escribir como tu
que tienes tiempo para todas esas perras
y para las luciérnagas reales
ni un segundo de tu tiempo
No se de donde te las das de tan erudito
como si tu escritura llegase a alguien
Señor
Que escribes para ti mismo
al que
el resto le importa un comino
a menos que el comino te de alergia
o afecte en algo tu monotonía
A estas alturas
sabes
a mi también me da lo mismo
que califiques una escritora
por sus calzones
o a una mujer
por su tremendo trasero
Hoy comenzaré a escribir como tu
que tienes tiempo para todas esas perras
y para las luciérnagas reales
ni un segundo de tu tiempo
No se de donde te las das de tan erudito
como si tu escritura llegase a alguien
Señor
Que escribes para ti mismo
al que
el resto le importa un comino
a menos que el comino te de alergia
o afecte en algo tu monotonía
A estas alturas
sabes
a mi también me da lo mismo
que califiques una escritora
por sus calzones
o a una mujer
por su tremendo trasero
martes, junio 23, 2009
Ausencias.
Tu discurso amatorio
prometía inundarme
en lubricaciones perfectas.
Entonces…
Te doy la espalda ladinamente
y curioso de inquisición
miras con ojos infantes
Fisgonamente en los flancos
paladeas tu boca dulce
anhelando al amanecer
En tu mente fantaseas
con cada asomo humedecido
en los vaivenes de mis caderas
Relames tu apetito
domado por su lascivia
inundada de esperanzas
Espero …
Guardo para ti mi ferocidad
de santa virgencita del Jujuy
fetiche sacro de tu deseo
Consagrado a desnudarme
podrás hundir tus pillajes
en mi libídine abatida
Pero…
Tu ternura de bromista al teléfono
despojó a tu tono del delirio
antes humedecido
De hielo hoy son tus voces.
El sol de este sábado
¿Renovara aquel fuego que apagaste?
Mejor no dejes de mirarme
cuando te de la espalda.
http://www.dafne-en-viaje.blogspot.com/
prometía inundarme
en lubricaciones perfectas.
Entonces…
Te doy la espalda ladinamente
y curioso de inquisición
miras con ojos infantes
Fisgonamente en los flancos
paladeas tu boca dulce
anhelando al amanecer
En tu mente fantaseas
con cada asomo humedecido
en los vaivenes de mis caderas
Relames tu apetito
domado por su lascivia
inundada de esperanzas
Espero …
Guardo para ti mi ferocidad
de santa virgencita del Jujuy
fetiche sacro de tu deseo
Consagrado a desnudarme
podrás hundir tus pillajes
en mi libídine abatida
Pero…
Tu ternura de bromista al teléfono
despojó a tu tono del delirio
antes humedecido
De hielo hoy son tus voces.
El sol de este sábado
¿Renovara aquel fuego que apagaste?
Mejor no dejes de mirarme
cuando te de la espalda.
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domingo, junio 21, 2009
Paranoia
Pasada la media noche, llegó al paradero de colectivos.
La atmósfera era pesada, irrespirable y las sombras se iban adensando.
Esa noche sin ruido y en una ciudad ausente de luces, su mente llenaba de angustia su alma, entregada a lúgubres pensamientos.
Sin apresurarse, se puso en marcha.
Su voz interna le decía:
-¡Se diría que todo el mundo ha organizado una conspiración contra ti! Esto es de todos los días…
Hallábase sumido en sus reflexiones, cuando vio detenerse ante él a tres jóvenes. Dos eran grandes, corpulentos; el tercero, bajo y giboso.
Instintivamente su mano fue directa al bolsillo, donde portaba una luma.
-Seguro que a ti te conozco! - Le dijo el más bajo
Sin hacer caso, siguió de largo, apresurando el paso hacía el colectivo que acababa de aparecer entre la bruma.
-¡El señor está de buen humor! -Se reían
- No le haremos nada, no me gustan los hombres!!!
- ¡Palabra de honor!- Y, hablando así, le dio un palmetazo en la espalda.
- ¡Oh, tu honor! No daría yo por el un peso.
Eran unos jóvenes que estaban completamente ebrios.
Volvieron a reír, mientras apresuradamente El se subía en el colectivo.
- ¿Va por la sede María?
A lo que la mujer respondió afirmativamente.
-Una mujer manejando - pensó.
Sus cabellos negros, como plumaje de cuervo, se batían al viento, pues llevaba la ventana baja.
Miro de reojo a quien conducía, era tan parecida a Ella.
Volvía a sus imágenes
- Todos procuran fastidiarte.
- En especial ella. No me escucha, no me quiere entender. Pero ella te cautiva, te engaña, te molesta, te acompaña, te seduce y te enamora a veces. Pero NUNCA MÁS.
Paso por su mente una sombra.
Se quedo blanco e inmóvil.
Su corazón en silencio, se cubrió de nubes.
No podía mirarle nuevamente. Era Ella!
Comenzó el ascenso por el cerro y la velocidad en las curvas también.
Venían a su mente, todas aquellas frases para el bronce dichas.
-Si me dejas y me entero que estas con otra persona, los mato a los dos. No serás de nadie.
Frío y completamente pálido, sudaba hielo y se aferraba al asiento.
Intentó abrir la puerta del vehiculo, pero no pudo.
Solo deseaba bajarse de ahí, ella lo mataría, morirían juntos.
Su corazón se aceleró al punto de salirse por la boca
No puedo más —murmuro—.
En aquel momento el vehículo se detuvo
- Llegamos a la sede.
Ella liberó el seguro de la puerta y El rápidamente se bajó.
-Señor, aun no me ha cancelado!!!.
Aun tembloroso, saco unas monedas y le pagó.
Aprovecho de mirarla de cerca, pero no era ella. Ya mas tranquilo, se fue directo a casa.
Llamó por teléfono a su madre para que le abriera la puerta. Ella le fue a recibir, más cariñosamente de lo que normalmente lo hacía.
- Querido, mira quien te vino a visitar.
En ese momento cayó como una piedra sobre uno de los sillones y todo bajo de volumen. La luz de la lámpara se murió un poquito.
Ahora si, era Ella.
-Solo pasaba a visitarte, se que no te gustan las sorpresas, pero ya estoy aquí.
- Si hijo, ella ha hecho un largo viaje, no todos los días se llega desde Australia. Le dije que te esperara.
Ella, la misma de aquellas fotos, de aquellos recuerdo. La misma de la pintura que colgaba en su dormitorio. La misma que había perdido hacía años. Aquella felicidad que asesinaste.
La misma que lo dejó.
Pensaba- ¿Que edad tendría ya?, ¿45 o 46 años?. - Pero se veía estupenda.
Entre tanto el se repetía: Que no susurre a mis oídos sus palabras. Estoy bien con mi soledad. Sin la felicidad que asesinaste
- Solo pasaba a verte, para que nos juntemos mañana. Vine con mi novio. En el hotel tengo un regalo que te prometí hace años…
Ella hablaba pero el no le escuchaba, solo la miraba, como antaño, en términos de colores y trazos.
Al terminar, se despidió con un beso y abrazo a su madre. A El. solo pudo darle la mano y un abracito apenas permitido por la rigidez de sus músculos.
Esa noche El no comió, ni tomo la copita de ron que bebía cada noche.
Solo se fue a dormir.
Esa noche, su estomago se revolvió, su cabeza estalló y sus celos regresaron.
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La atmósfera era pesada, irrespirable y las sombras se iban adensando.
Esa noche sin ruido y en una ciudad ausente de luces, su mente llenaba de angustia su alma, entregada a lúgubres pensamientos.
Sin apresurarse, se puso en marcha.
Su voz interna le decía:
-¡Se diría que todo el mundo ha organizado una conspiración contra ti! Esto es de todos los días…
Hallábase sumido en sus reflexiones, cuando vio detenerse ante él a tres jóvenes. Dos eran grandes, corpulentos; el tercero, bajo y giboso.
Instintivamente su mano fue directa al bolsillo, donde portaba una luma.
-Seguro que a ti te conozco! - Le dijo el más bajo
Sin hacer caso, siguió de largo, apresurando el paso hacía el colectivo que acababa de aparecer entre la bruma.
-¡El señor está de buen humor! -Se reían
- No le haremos nada, no me gustan los hombres!!!
- ¡Palabra de honor!- Y, hablando así, le dio un palmetazo en la espalda.
- ¡Oh, tu honor! No daría yo por el un peso.
Eran unos jóvenes que estaban completamente ebrios.
Volvieron a reír, mientras apresuradamente El se subía en el colectivo.
- ¿Va por la sede María?
A lo que la mujer respondió afirmativamente.
-Una mujer manejando - pensó.
Sus cabellos negros, como plumaje de cuervo, se batían al viento, pues llevaba la ventana baja.
Miro de reojo a quien conducía, era tan parecida a Ella.
Volvía a sus imágenes
- Todos procuran fastidiarte.
- En especial ella. No me escucha, no me quiere entender. Pero ella te cautiva, te engaña, te molesta, te acompaña, te seduce y te enamora a veces. Pero NUNCA MÁS.
Paso por su mente una sombra.
Se quedo blanco e inmóvil.
Su corazón en silencio, se cubrió de nubes.
No podía mirarle nuevamente. Era Ella!
Comenzó el ascenso por el cerro y la velocidad en las curvas también.
Venían a su mente, todas aquellas frases para el bronce dichas.
-Si me dejas y me entero que estas con otra persona, los mato a los dos. No serás de nadie.
Frío y completamente pálido, sudaba hielo y se aferraba al asiento.
Intentó abrir la puerta del vehiculo, pero no pudo.
Solo deseaba bajarse de ahí, ella lo mataría, morirían juntos.
Su corazón se aceleró al punto de salirse por la boca
No puedo más —murmuro—.
En aquel momento el vehículo se detuvo
- Llegamos a la sede.
Ella liberó el seguro de la puerta y El rápidamente se bajó.
-Señor, aun no me ha cancelado!!!.
Aun tembloroso, saco unas monedas y le pagó.
Aprovecho de mirarla de cerca, pero no era ella. Ya mas tranquilo, se fue directo a casa.
Llamó por teléfono a su madre para que le abriera la puerta. Ella le fue a recibir, más cariñosamente de lo que normalmente lo hacía.
- Querido, mira quien te vino a visitar.
En ese momento cayó como una piedra sobre uno de los sillones y todo bajo de volumen. La luz de la lámpara se murió un poquito.
Ahora si, era Ella.
-Solo pasaba a visitarte, se que no te gustan las sorpresas, pero ya estoy aquí.
- Si hijo, ella ha hecho un largo viaje, no todos los días se llega desde Australia. Le dije que te esperara.
Ella, la misma de aquellas fotos, de aquellos recuerdo. La misma de la pintura que colgaba en su dormitorio. La misma que había perdido hacía años. Aquella felicidad que asesinaste.
La misma que lo dejó.
Pensaba- ¿Que edad tendría ya?, ¿45 o 46 años?. - Pero se veía estupenda.
Entre tanto el se repetía: Que no susurre a mis oídos sus palabras. Estoy bien con mi soledad. Sin la felicidad que asesinaste
- Solo pasaba a verte, para que nos juntemos mañana. Vine con mi novio. En el hotel tengo un regalo que te prometí hace años…
Ella hablaba pero el no le escuchaba, solo la miraba, como antaño, en términos de colores y trazos.
Al terminar, se despidió con un beso y abrazo a su madre. A El. solo pudo darle la mano y un abracito apenas permitido por la rigidez de sus músculos.
Esa noche El no comió, ni tomo la copita de ron que bebía cada noche.
Solo se fue a dormir.
Esa noche, su estomago se revolvió, su cabeza estalló y sus celos regresaron.
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sábado, junio 20, 2009
Girasoles
Ver llorar a las personas siempre me pone mal, aunque no le conozca.
Ayer mientras viajaba de Valparaíso a Viña, me pare en el pasillo del bus, frente a un joven con cara de tristeza.
Iba escuchando con audífonos su mp3 y de cuando en vez, escribía alguna que otra nota en una pequeña libreta.
Se quedaba fijo en el horizonte y cada cierto tanto, miraba por la ventana. Ya no lloraba, pero se notaba que de sus ojos habían brotado algunas lágrimas.
Comencé a pensar en si había tenido problemas en casa, tendría algún familiar enfermo, se había enojado con sus padres, si se había peleado con su pareja o en que otra cosa podía haber provocado esa tristeza en su mirada.
Me dieron ganas de decirle, no te preocupes, todo pasará, mañana volverá a salir el sol. Mientras yo misma comencé a mirar por la ventana, el cielo tapado de nubes negras.
Mi propia tristeza me atrapaba.
Finalmente El, guardo su libreta y desconecto los audífonos. Demoré mucho en reaccionar, se bajo del bus sin poder yo decir pío.
¿Lo estoy haciendo bien o mal?, me pregunte luego y deje de pensar en ello.
Cuando baje del bus, me fui por la avenida del mar
La costa esta envuelta en oscuridad.
Una mujer con abrigo y paraguas, me sonrío, no se porque.
Definitivamente, no, no la conozco.
Esos segundos pensando en si la ubicaba, fueron suficientes para que mi empatía llegase con retraso.
Ella desaparece por la esquina y mi sonrisa de vuelta quedó suspendida en el aire.
Un joven la toma mientras sigue volando.
Vuelvo a dudar cuando muestra su amplia sonrisa dirigida a mí.
¿No será acaso el viento tibio que anuncia un temporal de viento y lluvia?.
La oscuridad se espesa aun más en el horizonte.
Giran tan rápido mis pensamientos que el mareo es casi constante.
Cada vez veo menos y las piernas me sostienen apenas...
Mi sonrisa se va al suelo, junto con todo mi ser que se desploma.
No me logro parar y la angustia se acumula.
Quisiera vomitar, pero no lo consigo. Mientras tanto el sol se cae del cielo, sostenido solo por nubes oscuras, ajenas a mi, ajenas a todos.
Comienza a juntarse gente, a intrusear.
El joven de la sonrisa, no se ve entre el tumulto.
Entonces me paro y el mundo sigue girando, dando vueltas y vueltas a velocidad vertiginosa.
Traté de seguir caminando, alguien quiso prestarme ayuda, pero dije que no.
Avanzaba y pensaba en ese joven que pena en una micro, mientras que la mía, mi pena, me la guardo en silencio.
Siempre he creído que los seres humanos estamos llenos de amor y cuando no existe un alguien a quien dárselo se acumula y transforma en veneno que nos mata de a poco.
Me habían dejado el corazón libre hacía poco.
Casi ha pasado una semana desde aquello, pero cuando a El, intento alejarlo, se me engancha en el alma. Y cuando ya no sabes qué hacer para luchar, cuando te sientes atrapada y te ahogas, te da vértigo. En mi caso síndrome jaquecoso.
El pensar que de cosas peores he salido, no sirve de mucho.
El positivismo ya no es fiel compañero y las lágrimas empujan y tiran al suelo cualquier sonrisa.
Pensar que mañana volverá a salir el sol ya no es suficiente… Hubiese sido tonto decírselo al joven de la libreta, no me hubiese escuchado, ni creído.
Entonces me tome aquel remedio que me recetaron, sublingual decía la receta.
La lluvia comienza a caer lentamente, pequeña y suave, lo que dispersó a la gente que pretendía ayudar.
Seguí caminando, pesadamente sin buscar refugio, dejando mojar mis cabellos y el rostro.
La lluvia se lleva mis lágrimas.
Un poco más allá, el joven que atrapo mi sonrisa, me alcanza y me detiene.
Nuevamente abre su boca en una amplia sonrisa.
Se quedo quieto, frente a mí, mojándose un rato, con la mano estirada y en su mano un gran girasol que me ofrece.
Sin decir nada y tomándome por el brazo me invito a pasar a un café.
Para pasar el frío, apareció un extraño a entibiarme el alma, conversándonos un té.
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Ayer mientras viajaba de Valparaíso a Viña, me pare en el pasillo del bus, frente a un joven con cara de tristeza.
Iba escuchando con audífonos su mp3 y de cuando en vez, escribía alguna que otra nota en una pequeña libreta.
Se quedaba fijo en el horizonte y cada cierto tanto, miraba por la ventana. Ya no lloraba, pero se notaba que de sus ojos habían brotado algunas lágrimas.
Comencé a pensar en si había tenido problemas en casa, tendría algún familiar enfermo, se había enojado con sus padres, si se había peleado con su pareja o en que otra cosa podía haber provocado esa tristeza en su mirada.
Me dieron ganas de decirle, no te preocupes, todo pasará, mañana volverá a salir el sol. Mientras yo misma comencé a mirar por la ventana, el cielo tapado de nubes negras.
Mi propia tristeza me atrapaba.
Finalmente El, guardo su libreta y desconecto los audífonos. Demoré mucho en reaccionar, se bajo del bus sin poder yo decir pío.
¿Lo estoy haciendo bien o mal?, me pregunte luego y deje de pensar en ello.
Cuando baje del bus, me fui por la avenida del mar
La costa esta envuelta en oscuridad.
Una mujer con abrigo y paraguas, me sonrío, no se porque.
Definitivamente, no, no la conozco.
Esos segundos pensando en si la ubicaba, fueron suficientes para que mi empatía llegase con retraso.
Ella desaparece por la esquina y mi sonrisa de vuelta quedó suspendida en el aire.
Un joven la toma mientras sigue volando.
Vuelvo a dudar cuando muestra su amplia sonrisa dirigida a mí.
¿No será acaso el viento tibio que anuncia un temporal de viento y lluvia?.
La oscuridad se espesa aun más en el horizonte.
Giran tan rápido mis pensamientos que el mareo es casi constante.
Cada vez veo menos y las piernas me sostienen apenas...
Mi sonrisa se va al suelo, junto con todo mi ser que se desploma.
No me logro parar y la angustia se acumula.
Quisiera vomitar, pero no lo consigo. Mientras tanto el sol se cae del cielo, sostenido solo por nubes oscuras, ajenas a mi, ajenas a todos.
Comienza a juntarse gente, a intrusear.
El joven de la sonrisa, no se ve entre el tumulto.
Entonces me paro y el mundo sigue girando, dando vueltas y vueltas a velocidad vertiginosa.
Traté de seguir caminando, alguien quiso prestarme ayuda, pero dije que no.
Avanzaba y pensaba en ese joven que pena en una micro, mientras que la mía, mi pena, me la guardo en silencio.
Siempre he creído que los seres humanos estamos llenos de amor y cuando no existe un alguien a quien dárselo se acumula y transforma en veneno que nos mata de a poco.
Me habían dejado el corazón libre hacía poco.
Casi ha pasado una semana desde aquello, pero cuando a El, intento alejarlo, se me engancha en el alma. Y cuando ya no sabes qué hacer para luchar, cuando te sientes atrapada y te ahogas, te da vértigo. En mi caso síndrome jaquecoso.
El pensar que de cosas peores he salido, no sirve de mucho.
El positivismo ya no es fiel compañero y las lágrimas empujan y tiran al suelo cualquier sonrisa.
Pensar que mañana volverá a salir el sol ya no es suficiente… Hubiese sido tonto decírselo al joven de la libreta, no me hubiese escuchado, ni creído.
Entonces me tome aquel remedio que me recetaron, sublingual decía la receta.
La lluvia comienza a caer lentamente, pequeña y suave, lo que dispersó a la gente que pretendía ayudar.
Seguí caminando, pesadamente sin buscar refugio, dejando mojar mis cabellos y el rostro.
La lluvia se lleva mis lágrimas.
Un poco más allá, el joven que atrapo mi sonrisa, me alcanza y me detiene.
Nuevamente abre su boca en una amplia sonrisa.
Se quedo quieto, frente a mí, mojándose un rato, con la mano estirada y en su mano un gran girasol que me ofrece.
Sin decir nada y tomándome por el brazo me invito a pasar a un café.
Para pasar el frío, apareció un extraño a entibiarme el alma, conversándonos un té.
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Reencuentro
Esa mañana se levanto muy temprano, estaba emocionado, no sabía bien porque, pero se imaginaba que las cosas desde hoy serían diferentes.
Apuro un café negro, similar al que le preparaba su madre, para luego comerse rápidamente unas tostadas con huevo
Un desayuno nutritivo no recomendado para un día pesado, se decía.
Esa mañana no encontraba sus zapatos café favoritos, así que demoró unos 15 minutos más en hallarlos.
Lo bueno del día era que, a pesar de salir temprano, no se colocaría corbata.
Con unos jeans y un chaleco azul, salio caminando hacía la calle.
Cerro la puerta con 3 llaves, últimamente vivir en la ciudad se había echo un verdadero caos.
Las cosas no estaban bien.
Recordaba aquella época en que vivía en un pueblito, hacia el interior de la VI región, de los años en que creció con amigos bonachones y simples.
A diario luchaba por entender a toda esta gente compleja, alienada y densa que ni siquiera se reía.
Avanzaba lento para tomar el bus, mientras pensaba en todo eso.
No tenía vehiculo desde hacía 2 semanas cuando unos tipos con arma en mano le bajaron a gritos e improperios para llevárselo
Ya no le importaba tanto.
Había tenido innumerables problemas con la compañía de seguros y ya estaba aburrido de tanto trámite. Eso era más complejo que viajar en micro.
Volver a recorrer en transporte público, no estaba tan mal. Le obligaba a caminar, ver el paisaje, salir más temprano de casa y saludar a la gente.
Saludar a la gente… algo que normalmente se hacía en la calles de San Vicente, cuando era chico, cuando salía a jugar a la pelota en la plaza del barrio, ahí en la Toscana 2.
Se acordó de su amigo José Miguel, que le prestaba su bicicleta y de la vez que se cayeron a una acequia por hacerse los valientes; eran buenos amigos.
Desde que llegó a esta ciudad, tenía apenas unos conocidos.
La novia que había tenido desde los 16 años, se había ido a estudiar fuera de Chile y las mujeres que encontró en Santiago, no eran precisamente de confianza.
Siendo el un médico joven y con un “buen pasar”, era muy tentador para las “malas mujeres”. Pero hay que darles una segunda oportunidad, como decía su madre.
Tomás ya no era el mismo, se había vuelto más desconfiado y arisco, por lo que ya ni siquiera se relacionaba con esas mujeres para darle la segunda oportunidad, a la primera impresión.
Pero ese día, nada de eso importaba demasiado.
Llegaba a la Reina; que barrio!, que recuerdos!.
Ya no era lo mismo de antes.
Las avenidas, antaño con vegetación, hoy se veían artificiales y desiertas.
Los edificios, le habían poblado rápidamente después de la aprobación del último plano regulador. Uno aceptado por un alcalde que esperaba que se “desarrollara la comuna”.
El metro de Santiago, hoy tomado por asalto por los desalmados, estaba todo sucio y estampado de grafitis.
Al pasar por la estación Plaza Egaña, recordó la última vez que había visto a su padre.
Tenía solo 8 años e iba de la mano de su madre.
Recordaba que ellos intercambiaron solo unas palabras y sin despedirse de su mamá, su padre se lo llevó.
Pasaron todo el fin de semana juntos, pero nada era igual.
Su padre ya no le entendía, ni le escuchaba, estaba demasiado ensimismado en sus propios problemas. Últimamente verlo, era un problema.
Después de eso, su padre dejo de notarlo, llamarlo y simplemente se olvido de el.
Años después, su madre le contó, que en esa época ambos estaban muy confundidos y que ella había sufrido mucho al verlos alejarse tan innecesariamente, pero que estaba tranquila, pues había echo de todo para acercarlos; la parte que correspondía a ellos mismos fue la que no hicieron.
En verdad, ella había echo de todo para que se vieran y tuviesen una relación padre-hijo.
Pero eran tercos. Uno esperando que su hijo aceptara todo lo que el como padre le decía sin chistar y el otro como hijo esperando por sus derechos y el sentirse eternamente abandonado. Se enfrascaron en un nudo Giordano.
Después de tantos años, finalmente se volverían a ver.
Le había llamado la noche antes, a su viejo teléfono, el que por suerte no había cambiado.
Nuevamente se encontraron fuera de la estación del metro Plaza Egaña.
Casi no se reconocieron.
Tomás era un hombre alto, delgado, de buen semblante, con la misma quietud de su padre y los ojos vivaces de su madre.
Su padre, ya estaba algo viejo, un poco desgastado y con su pelo canoso, pero Tomás le reconoció de inmediato.
-Hola papa
-Hola… ¿Tomás?
Se abrazaron, en un apretón fuerte y sincero.
Se miraron y a su padre se le llenaron los ojos de lágrimas para decirle: perdóname.
A lo que Tomás le respondió
-Ya lo hice, por eso estoy aquí.
Comenzaron a caminar, en ruta al viejo departamento donde vivieron hasta que cumpliera los 3 años.
Mientras avanzaban su padre le dijo en tono ya más bromista.
-La próxima vez, podríamos invitar a tu madre.
Tomás se quedo un rato en silencio, dio un par de pasos más y surgieron las lágrimas que no brotaron con el abrazo.
-Mamá murió hace unos días, de cáncer. Lo último que me pidió, es que te viniera a ver.
Luego siguieron caminando en completo silencio.
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Apuro un café negro, similar al que le preparaba su madre, para luego comerse rápidamente unas tostadas con huevo
Un desayuno nutritivo no recomendado para un día pesado, se decía.
Esa mañana no encontraba sus zapatos café favoritos, así que demoró unos 15 minutos más en hallarlos.
Lo bueno del día era que, a pesar de salir temprano, no se colocaría corbata.
Con unos jeans y un chaleco azul, salio caminando hacía la calle.
Cerro la puerta con 3 llaves, últimamente vivir en la ciudad se había echo un verdadero caos.
Las cosas no estaban bien.
Recordaba aquella época en que vivía en un pueblito, hacia el interior de la VI región, de los años en que creció con amigos bonachones y simples.
A diario luchaba por entender a toda esta gente compleja, alienada y densa que ni siquiera se reía.
Avanzaba lento para tomar el bus, mientras pensaba en todo eso.
No tenía vehiculo desde hacía 2 semanas cuando unos tipos con arma en mano le bajaron a gritos e improperios para llevárselo
Ya no le importaba tanto.
Había tenido innumerables problemas con la compañía de seguros y ya estaba aburrido de tanto trámite. Eso era más complejo que viajar en micro.
Volver a recorrer en transporte público, no estaba tan mal. Le obligaba a caminar, ver el paisaje, salir más temprano de casa y saludar a la gente.
Saludar a la gente… algo que normalmente se hacía en la calles de San Vicente, cuando era chico, cuando salía a jugar a la pelota en la plaza del barrio, ahí en la Toscana 2.
Se acordó de su amigo José Miguel, que le prestaba su bicicleta y de la vez que se cayeron a una acequia por hacerse los valientes; eran buenos amigos.
Desde que llegó a esta ciudad, tenía apenas unos conocidos.
La novia que había tenido desde los 16 años, se había ido a estudiar fuera de Chile y las mujeres que encontró en Santiago, no eran precisamente de confianza.
Siendo el un médico joven y con un “buen pasar”, era muy tentador para las “malas mujeres”. Pero hay que darles una segunda oportunidad, como decía su madre.
Tomás ya no era el mismo, se había vuelto más desconfiado y arisco, por lo que ya ni siquiera se relacionaba con esas mujeres para darle la segunda oportunidad, a la primera impresión.
Pero ese día, nada de eso importaba demasiado.
Llegaba a la Reina; que barrio!, que recuerdos!.
Ya no era lo mismo de antes.
Las avenidas, antaño con vegetación, hoy se veían artificiales y desiertas.
Los edificios, le habían poblado rápidamente después de la aprobación del último plano regulador. Uno aceptado por un alcalde que esperaba que se “desarrollara la comuna”.
El metro de Santiago, hoy tomado por asalto por los desalmados, estaba todo sucio y estampado de grafitis.
Al pasar por la estación Plaza Egaña, recordó la última vez que había visto a su padre.
Tenía solo 8 años e iba de la mano de su madre.
Recordaba que ellos intercambiaron solo unas palabras y sin despedirse de su mamá, su padre se lo llevó.
Pasaron todo el fin de semana juntos, pero nada era igual.
Su padre ya no le entendía, ni le escuchaba, estaba demasiado ensimismado en sus propios problemas. Últimamente verlo, era un problema.
Después de eso, su padre dejo de notarlo, llamarlo y simplemente se olvido de el.
Años después, su madre le contó, que en esa época ambos estaban muy confundidos y que ella había sufrido mucho al verlos alejarse tan innecesariamente, pero que estaba tranquila, pues había echo de todo para acercarlos; la parte que correspondía a ellos mismos fue la que no hicieron.
En verdad, ella había echo de todo para que se vieran y tuviesen una relación padre-hijo.
Pero eran tercos. Uno esperando que su hijo aceptara todo lo que el como padre le decía sin chistar y el otro como hijo esperando por sus derechos y el sentirse eternamente abandonado. Se enfrascaron en un nudo Giordano.
Después de tantos años, finalmente se volverían a ver.
Le había llamado la noche antes, a su viejo teléfono, el que por suerte no había cambiado.
Nuevamente se encontraron fuera de la estación del metro Plaza Egaña.
Casi no se reconocieron.
Tomás era un hombre alto, delgado, de buen semblante, con la misma quietud de su padre y los ojos vivaces de su madre.
Su padre, ya estaba algo viejo, un poco desgastado y con su pelo canoso, pero Tomás le reconoció de inmediato.
-Hola papa
-Hola… ¿Tomás?
Se abrazaron, en un apretón fuerte y sincero.
Se miraron y a su padre se le llenaron los ojos de lágrimas para decirle: perdóname.
A lo que Tomás le respondió
-Ya lo hice, por eso estoy aquí.
Comenzaron a caminar, en ruta al viejo departamento donde vivieron hasta que cumpliera los 3 años.
Mientras avanzaban su padre le dijo en tono ya más bromista.
-La próxima vez, podríamos invitar a tu madre.
Tomás se quedo un rato en silencio, dio un par de pasos más y surgieron las lágrimas que no brotaron con el abrazo.
-Mamá murió hace unos días, de cáncer. Lo último que me pidió, es que te viniera a ver.
Luego siguieron caminando en completo silencio.
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sábado, junio 13, 2009
Cariño Malo
Silencio, solo silencio, nada sabía de El, había pasado muchos días sin noticias, muchos días.
A diario salía de su casa al trabajo, pensando donde estaría y en cuanto le extrañaba a pesar de todo. Pero, no deseaba llamarle después de la última discusión que tuvieron, tendría que ser El.
Había sido una discusión completamente entupida, sin razón, ni razonamiento, de acusaciones mutuas, de desconfianzas crueles. Aquella tarde le había dicho a El, este es el fin.
Pero ella no se acordaba mucho de lo malo, pues aun le latía fuerte el corazón al rememorar momentos juntos.
Desconfiadas y crédulas eran sus miradas de jóvenes, una muy rara combinación, rareza que los atrajo mutuamente hacía años.
Ambos estudiaban en el campus oriente. Provenían de familias acomodadas y vidas tranquilas, chicos sin problemas.
Cada uno a su manera, vivía en la insatisfacción, desde lo que hacían, tenían e inclusive de quienes les rodeaban.
El, llevaba diez años estudiando letras, buscando, buscando algo que llenase su vida.
Ya no sabía que hacer para seguirse llenado, era un hoyo negro y vacío cuando Ella le encontró.
Era su frase favorita para atraer a las novatas.
Se hallaron en un bar cercano al campus, calle abajo, mientras se tomaban un tintolio entre compañeros viejos y novatos.
El, hablaba de haber conocido a Teillier y de haberse tomado unas copas con el, mientras tenían una difusa charla; lo que lo transformaba en una leyenda.
Y así, sus vacíos se encontraron una tarde de abril y se fueron devorando, hasta un día de verano, siete años después, en su última discusión.
-Dame tu corazón y tu alma
-No sabes lo bella que puede verse la violencia si eliges bien la música.
El entonces, coloco a Muse, y sing for absolution sonó en el ambiente, mientras ataba las muñecas de ella a un poste ubicado en medio del patio que daba a una parcela vecina.
Emprendió suavemente, primero cortándole los brazos y las piernas.
Ella, solo atinaba a lloriquear un poco. Las lágrimas corrían por sus mejillas, la sangre fluía hasta tocar tierra, en tanto el le susurraba al oído:
-Sabes que eres a quien más amo y nunca te dejaré ir.
El, le limpiaba las lágrimas y acariciaba el mentón con su mano derecha, donde tenía un grueso anillo color azul, ahora teñido de rojo, a causa del gran golpe en el rostro que le había propinado minutos antes.
Ese día, la dosis de quetamina que se inyectaba, había sido más elevada que de costumbre, así que la sesión de cortes no duró mucho.
Salio huyendo por la parcela de al lado desnudo, mientras orinaba los árboles que encontraba a su paso.
Ella, pasó toda esa tarde, atada a pleno sol, desmayada por el calor, más que por la pérdida de sangre, pues las heridas eran superficiales y mal practicadas.
Ya no recordaba todo aquello, lo había pasado y borrado de su disco duro involuntariamente.
Por eso aun le extrañaba, el no estaba y le abrumaba no saber de el.
Ese día, caminando por el centro, se propuso dejar de pensar, nunca más le llamaría.
Compró unas flores que colocaría en su jardín, apenas llegase a casa.
Al llegar, nuevamente comenzó su obsesión por llamarle y trato de espantarla de su mente trabajando, como siempre lo hacía.
Empezó por cavar en la parte de atrás de su casa, donde la tierra era apta para sus hortensias. Fue entonces que sonó su teléfono y su corazón empezó a acelerar, repicando en su mente, con cada ring, los cortes, la sangre y el dolor.
Un grito que no quiso salir de su garganta, se le quedo ahí atascado, cuando, entre la tierra, vio aparecer unos dedos y finalmente una mano, con un gran anillo color azul.
http://dafne-en-viaje.blogspot.com/
A diario salía de su casa al trabajo, pensando donde estaría y en cuanto le extrañaba a pesar de todo. Pero, no deseaba llamarle después de la última discusión que tuvieron, tendría que ser El.
Había sido una discusión completamente entupida, sin razón, ni razonamiento, de acusaciones mutuas, de desconfianzas crueles. Aquella tarde le había dicho a El, este es el fin.
Pero ella no se acordaba mucho de lo malo, pues aun le latía fuerte el corazón al rememorar momentos juntos.
Desconfiadas y crédulas eran sus miradas de jóvenes, una muy rara combinación, rareza que los atrajo mutuamente hacía años.
Ambos estudiaban en el campus oriente. Provenían de familias acomodadas y vidas tranquilas, chicos sin problemas.
Cada uno a su manera, vivía en la insatisfacción, desde lo que hacían, tenían e inclusive de quienes les rodeaban.
El, llevaba diez años estudiando letras, buscando, buscando algo que llenase su vida.
Ya no sabía que hacer para seguirse llenado, era un hoyo negro y vacío cuando Ella le encontró.
“El ser humano es un ente vacío en eterna búsqueda de llenar dicho vacío”
Era su frase favorita para atraer a las novatas.
Se hallaron en un bar cercano al campus, calle abajo, mientras se tomaban un tintolio entre compañeros viejos y novatos.
El, hablaba de haber conocido a Teillier y de haberse tomado unas copas con el, mientras tenían una difusa charla; lo que lo transformaba en una leyenda.
Y así, sus vacíos se encontraron una tarde de abril y se fueron devorando, hasta un día de verano, siete años después, en su última discusión.
-Dame tu corazón y tu alma
-No sabes lo bella que puede verse la violencia si eliges bien la música.
El entonces, coloco a Muse, y sing for absolution sonó en el ambiente, mientras ataba las muñecas de ella a un poste ubicado en medio del patio que daba a una parcela vecina.
Emprendió suavemente, primero cortándole los brazos y las piernas.
Ella, solo atinaba a lloriquear un poco. Las lágrimas corrían por sus mejillas, la sangre fluía hasta tocar tierra, en tanto el le susurraba al oído:
-Sabes que eres a quien más amo y nunca te dejaré ir.
El, le limpiaba las lágrimas y acariciaba el mentón con su mano derecha, donde tenía un grueso anillo color azul, ahora teñido de rojo, a causa del gran golpe en el rostro que le había propinado minutos antes.
Ese día, la dosis de quetamina que se inyectaba, había sido más elevada que de costumbre, así que la sesión de cortes no duró mucho.
Salio huyendo por la parcela de al lado desnudo, mientras orinaba los árboles que encontraba a su paso.
Ella, pasó toda esa tarde, atada a pleno sol, desmayada por el calor, más que por la pérdida de sangre, pues las heridas eran superficiales y mal practicadas.
Ya no recordaba todo aquello, lo había pasado y borrado de su disco duro involuntariamente.
Por eso aun le extrañaba, el no estaba y le abrumaba no saber de el.
Ese día, caminando por el centro, se propuso dejar de pensar, nunca más le llamaría.
Compró unas flores que colocaría en su jardín, apenas llegase a casa.
Al llegar, nuevamente comenzó su obsesión por llamarle y trato de espantarla de su mente trabajando, como siempre lo hacía.
Empezó por cavar en la parte de atrás de su casa, donde la tierra era apta para sus hortensias. Fue entonces que sonó su teléfono y su corazón empezó a acelerar, repicando en su mente, con cada ring, los cortes, la sangre y el dolor.
Un grito que no quiso salir de su garganta, se le quedo ahí atascado, cuando, entre la tierra, vio aparecer unos dedos y finalmente una mano, con un gran anillo color azul.
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jueves, junio 11, 2009
Placer v/s Remordimiento
El telón dramático se levanta
detrás de el se encuentra
sensación hechicera,
Placer
Deja atrás las noches de invierno
acerca tu respiración
y guarda el desasosiego
¿Porque eludes tanto
lo que tú también deseas?
Esperamos por tu arribo
tráenos de una vez
a tu guarida de sueños,
deja escapar en éxtasis
al dios que llevamos dentro
grande o pequeño.
Abandona
al cancerbero de las pasiones
que huye, más allá de la falta.
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detrás de el se encuentra
sensación hechicera,
Placer
Deja atrás las noches de invierno
acerca tu respiración
y guarda el desasosiego
¿Porque eludes tanto
lo que tú también deseas?
Esperamos por tu arribo
tráenos de una vez
a tu guarida de sueños,
deja escapar en éxtasis
al dios que llevamos dentro
grande o pequeño.
Abandona
al cancerbero de las pasiones
que huye, más allá de la falta.
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miércoles, junio 10, 2009
No Disponible
La esperanza es el peor de los males, pues prolonga el tormento del hombre.
Era la quinta vez que miraba su teléfono, en vano, esperando, cada minuto, cada segundo por la prometida llamada, siquiera por un mensaje.
El, siempre tan ocupado, finalmente tendría un espacio para ella. Hoy si se podía.
Mientras jugaba la selección chilena, los pequeños demonios estarían lo suficientemente distraídos para dejarle enviar un mínimo emoticon por mensaje de texto.
Ya pasaban las 18 horas y nada.
Fue entonces que lo decidió. Se desvistió, baño y perfumo.
Saco de su guardaropa un pantalón de cuero, que le sentaba muy ajustado y que nunca había usado, pues esperaba usarlo la próxima vez que le viera a El.
Una blusa roja trasparente y un abrigo del mismo color encima, era lo único que necesitaba.
La noche estaba fresca, pero la agitación le hacía entrar en calor.
Volvería a ser la chica mala de siempre.
Aprovecho que su nana le había ofrecido quedarse esa noche en su casa, así no tendría problemas para una arrancada larga.
Se fue en taxi hasta la ciudad más cercana, se junto con una amiga que le ofrecía seguido portarse mal y maltratarlos a ellos.
Su amiga Marcela sabía de que hablaba, esa noche el lugar estaba lleno de tipos guapos.
Cuantas veces nos reímos de nosotros mismos, o de ellos, porque su risa, es siempre una puñalada que se clavaba en la espalda de quien comienza reír.
Las risas y el jolgorio flotaban en el aire, como en bocas entupidas que no saben de que se ríen
Sus ojos les delataban, pensaba en las mujeres de pechos descubiertos, paseando por el lugar, miraban la carne pasar por la tabla.
Estaba en la escena del crimen, bebiendo un whisky, como siempre antes de cometer una locura.
Entonces, pensaba en su ángel que estaba en el infierno y de lo injusto que parecía el que ella la pasara bien.
Entonces le ataco el “cargo de conciencia”, animándole a enviar mensajes de texto festivos, para elevarle el ánimo y a ver si además le correspondía con algún mensaje de vuelta.
“ni un mensaje?, acaso tb tiene las manos ocupadas?”
Fue lo último que le envió.
Estaba aun en eso, cuando le sacaron a bailar.
Su amiga le miraba con cara pícara, levantando su pulgar derecho en señal de aprobación.
El tipo era bastante alto y al bailar ajustaban perfectamente.
Después de un rato, tenía sus dos manos rodeándole el cuello. Debía estar muy excitada. Los pezones se marcaban por sobre la blusa y mientras la besaba, movía inconcientemente sus caderas en espaciosos óvalos que rozaban su pelvis. Ese primer beso había sido como en las películas sórdidas del FOX.
Ella se contorneaba sobre el y el atinaba a tocar su espalda desnuda, por debajo de su blusa. Cuando soltó su sostén, sus pechos se abrieron ante el, quien no dejo de besarlos. No duro demasiado tiempo, pues hubo un momento en que ella tomo su sexo entre las manos abriendo descaradamente su pantalón. El ya no aguantaba más.
Tener sexo en un rincón oscuro, era excitante, algo que siempre quiso hacer con su ángel infernal, pero que nunca tendría después de esta noche.
Pasada la media noche le llego un mensaje de El diciendo: “estoy disponible”.
Lo que El no sabía, es que ella ya no lo estaba.
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sábado, mayo 30, 2009
Imagina
Robado, completamente robado... hoy no estoy para escribir... Gracias a Lily
¿Imaginas no te escribiera más
ni contestara tus cartas..?
¿Imaginas te escribiera diciendo
que no quiero me vuelvas a escribir
ni quiero seamos amigos,
sólo conocidos
de los que se saludan
y quedan en silencio..?
¿Puedes imaginar encontrarnos
y saludarnos en forma fría y educada..?
¿Imaginas lo que he imaginado algunos domingos?
¿Podrías imaginar lo que vi una mañana
sobre un muro
y desapareció..?
¿Podrías creer que quise que lo vieras,
contártelo,
y también contarte que saldré
a buscar muchas hojas
y las traeré a casa..?
¿Imaginas por qué y para qué..?
¿Imaginas te escribiera que quiero estar sola
no hablar con persona alguna
ensimismarme en las mil tonterías
que pienso, escribo, hago..?
¿Imaginas por qué algunos dicen que soy un poco extraña..?
¿Podrías imaginarme muy feliz..?
¿Tienes alguna idea de cuánto río cada día
y qué hago de regreso a casa
cuando cierro la puerta a mis espaldas..?
¿Puedes imaginar que hace unos días
me visitó una hoja seca
y me recosté junto a ella
en el suelo
por largo rato..?
¿Imaginas hubiera escrito una carta cuatro veces
y nunca te la hubiera enviado,
que las cuatro dijeran lo mismo,
y hubiera una quinta igual,
pero con otras palabras..?
¿Imaginas todo lo que no estoy escribiendo ahora
y lo que nunca escribiré..?
¿Imaginas que camino a oscuras por la casa
y a veces duermo en un sillón del living..?
Quiero que imagines que si hoy
te hablo de algo impajaritable
no pienso en un pájaro imaginario
sino en uno que he visto dos veces
Me imagino hablándote
de viento y frío
de pasos y caminos
de llamadas y silencio
de papeles celeste y conejos
de pescados de madera
del sonido del mar
del sabor del dulce de leche
de una esfera que cambia de colores
de una musiquilla que toca La Vie en Rose
de un pájaro tallado en palo santo
Y todo es imaginario
Las risas y el temor
jugar con la palabra ejecución
también con la fuerza de un beso,
de un primer beso
Yo imagino que vivo
y digo adios.
¿Imaginas no te escribiera más
ni contestara tus cartas..?
¿Imaginas te escribiera diciendo
que no quiero me vuelvas a escribir
ni quiero seamos amigos,
sólo conocidos
de los que se saludan
y quedan en silencio..?
¿Puedes imaginar encontrarnos
y saludarnos en forma fría y educada..?
¿Imaginas lo que he imaginado algunos domingos?
¿Podrías imaginar lo que vi una mañana
sobre un muro
y desapareció..?
¿Podrías creer que quise que lo vieras,
contártelo,
y también contarte que saldré
a buscar muchas hojas
y las traeré a casa..?
¿Imaginas por qué y para qué..?
¿Imaginas te escribiera que quiero estar sola
no hablar con persona alguna
ensimismarme en las mil tonterías
que pienso, escribo, hago..?
¿Imaginas por qué algunos dicen que soy un poco extraña..?
¿Podrías imaginarme muy feliz..?
¿Tienes alguna idea de cuánto río cada día
y qué hago de regreso a casa
cuando cierro la puerta a mis espaldas..?
¿Puedes imaginar que hace unos días
me visitó una hoja seca
y me recosté junto a ella
en el suelo
por largo rato..?
¿Imaginas hubiera escrito una carta cuatro veces
y nunca te la hubiera enviado,
que las cuatro dijeran lo mismo,
y hubiera una quinta igual,
pero con otras palabras..?
¿Imaginas todo lo que no estoy escribiendo ahora
y lo que nunca escribiré..?
¿Imaginas que camino a oscuras por la casa
y a veces duermo en un sillón del living..?
Quiero que imagines que si hoy
te hablo de algo impajaritable
no pienso en un pájaro imaginario
sino en uno que he visto dos veces
Me imagino hablándote
de viento y frío
de pasos y caminos
de llamadas y silencio
de papeles celeste y conejos
de pescados de madera
del sonido del mar
del sabor del dulce de leche
de una esfera que cambia de colores
de una musiquilla que toca La Vie en Rose
de un pájaro tallado en palo santo
Y todo es imaginario
Las risas y el temor
jugar con la palabra ejecución
también con la fuerza de un beso,
de un primer beso
Yo imagino que vivo
y digo adios.
viernes, mayo 15, 2009
Celestina

No, no es que estuviese enamorada de el.
Pero, quizas si.
Algo de admiración infantil adolescente le quedaba por ese hombre.
No era que le encantase su cabello rizado, hoy desconocido para sus dedos.
Ni su imagen hoy completamente anónima.
No era porque su conversación fuese la más interesante que hubiese tenido en siglos con un hombre
No, no era por que fuese el elemento destacado “inalcanzable”, inexpugnable tras 3 murallones y una reja.
Tampoco que se sintiese tan niña y tan vampira como para no arriesgarse
Ella debía hacerlo, atreverse de una vez, como no lo hizo hace años.
Le gustaba demasiado ese hombre para dejarle ir.
Por eso, armo los contactos y urdió los planes.
Le presento a su mejor amiga, para que experimentara.
De ese modo vivió su fantasía a través de la pobre incauta que termino con el corazón destrozado.
Pero en ese entonces, el no sabía amar.
Hoy le tocará nuevamente probar, a ver si ya está listo para ella misma.
Dafne
miércoles, mayo 13, 2009
Chatarra

Era una pieza de chatarra, que parecía derretida por momentos. La encontró por ahí subiendo la colina.
Había caído en algún minuto de su bolsillo, mientras recorrían buscando un buen lugar.
Apareció para recordar la patente de su auto destruido.
Como una reliquia, ambos se habían quedado con un trocito tras el accidente.
Se agacho a recogerlo y fue atacada de sorpresa por su compañero, quien le sujetó firme por la cintura.
Cayeron sobre el suelo desprovisto de hierba.
Sus ropas y cabellos se llenaron de confeti de hojas secas.
Se acariciaban y besaban carcajeando, mientras la luz de la tarde se colaba por entre el dosel amarillo anaranjado.
Sus caras de felicidad eran parte de los misteriosos acontecimientos que les había llevado ahí, justo tras unos troncos caídos, en medio de un Jardín Botánico.
Horas antes, deambulaban perdidos por una carretera, sin saber a donde iban.
Dafne
martes, mayo 12, 2009
Sirena
Mi niña, me decías con voz áspera,
llenando de sensualidad emborrachada
tus palabras y gestos imantados de ternura.
Metías tus manos entre esos muslos de entonces.
Yo me dejaba atrapar con suavidad
domesticada por tu lujuria.
Nuestro barco partía en medio de la tormenta.
Me vi obligada a bañar desnuda,
descendiendo por la proa cubierta de espuma.
Me llevabas a la playa cercana
dejándome boca arriba
sobre la arena iluminada por la luna.
Alternábamos en los vaivenes,
atrapada por tu boca pegada a mi espalda
pidiendo que me mordieras sin compasión.
Amanecí borracha junto al muelle,
despertando de mi pesadilla de niña venida a menos.
Llena de recelos me dejaste sirena.
Muertas mis piernas en tu océano,
las escamas hoy reemplazan tus caricias
¿Regresaras marinero?
Vagaras por mares en que los cuerpos aprenden a quebrarse
hasta que extrañes nuestro perfecto orgasmo en alta mar.
Soy tu tierra y tu deseo en cruz,
por que soy el animal de tu contradicción
el llamado a puerto para aquel barco tuyo.
Soy el delirio del delirio que te atrae a tierra,
quien minuciosamente te recuerda
que ya no me podrás abrir en los altares del sacrificio.
Escucharas mi canto enamorado
y me seguirás desnudando a la distancia,
azorado y erecto.
Espero por una puerta abierta
a nuestra cama voladora,
a que quites con tu lengua mi piel de pez
En el goce, seré tu hembra
en el sol de la mañana, de cada beso
en la oscuridad sagrada de tus abrazos pegados a mi espalda.
Búscame en medio de la noche
y clava tu tridente en mi corazón agrietado.
Dafne
jueves, abril 23, 2009
Corazones
Si leer es un placer… escribir es una necesidad que te tortura hasta que brota tinta, solo en ese momento llega el éxtasis.
Hoy me he paseado por todas las ventanitas que han dejado abiertas.
Desde que despunto el sol, los pájaros no me dejaban respirar tranquila en los brazos de Morfeo.
Ya mal genio, toco levantarse en medio de los primeros rayos de sol.
Un café muy negro y caliente a la vena, serviría para estos casos, pero el café se acabo ayer.
Sentada frente a la pantalla, comencé a revisar todo aquello que se supone esta sucediendo “en la escena”.
Me tope con muchos tipos que en su momento fueron referentes y que hoy solo se autorepiten.
Hoy me hallo muy visual y las ideas me ametrallan la cabeza sin querer salir.
Miles de dibujos, pinturas, graficas y serigrafías desfilan ante mi. Ninguna me dice mucho hoy.
Creo que estoy olvidando leer.
Miro unos corazones y los busco en cada de una de las telas; ¿donde esta el corazón?
Yo me pregunto a quien se debe vender el alma para exponer tanto… y después de tanto figurar, donde quedan sus corazones.
También pensaba en aquel que se dedica por completo a su arte, al que no le importa si expone o no, ese que necesita producir; a ese yo le entiendo.
No es que sea una enfermedad o una patología, pero es extraño para los demás. No darse por vencido sin importar si otros saben que existen, o simplemente cuando los “colegas” solapadamente se soban el lomo diciendo que maravilloso y talentoso que eres, pero a su vez escupen al suelo y se alegran porque, para sus parámetros no le esta yendo bien.
A veces, ni el mismo sabe quien es, se sientes descolocado en este mundo social, donde la redes son las que finalmente permiten que expongas o ganes cierto concurso u obtengas un empleo… el arte, es tan relativo y antojadizo, como aquellos que son las cabezas de series en la escena y que permiten que uno y no otro sobresalga.
Pero eso, a ti no te importa; a mi solo me interesa decirlo, para que no me sigan ametrallando el seso las ideas.
A estás altura ya me dejaron de molestar los pájaros. Me tomo un agua caliente mientras veo el amanecer.
Hoy me he paseado por todas las ventanitas que han dejado abiertas.
Desde que despunto el sol, los pájaros no me dejaban respirar tranquila en los brazos de Morfeo.
Ya mal genio, toco levantarse en medio de los primeros rayos de sol.
Un café muy negro y caliente a la vena, serviría para estos casos, pero el café se acabo ayer.
Sentada frente a la pantalla, comencé a revisar todo aquello que se supone esta sucediendo “en la escena”.
Me tope con muchos tipos que en su momento fueron referentes y que hoy solo se autorepiten.
Hoy me hallo muy visual y las ideas me ametrallan la cabeza sin querer salir.
Miles de dibujos, pinturas, graficas y serigrafías desfilan ante mi. Ninguna me dice mucho hoy.
Creo que estoy olvidando leer.
Miro unos corazones y los busco en cada de una de las telas; ¿donde esta el corazón?
Yo me pregunto a quien se debe vender el alma para exponer tanto… y después de tanto figurar, donde quedan sus corazones.
También pensaba en aquel que se dedica por completo a su arte, al que no le importa si expone o no, ese que necesita producir; a ese yo le entiendo.
No es que sea una enfermedad o una patología, pero es extraño para los demás. No darse por vencido sin importar si otros saben que existen, o simplemente cuando los “colegas” solapadamente se soban el lomo diciendo que maravilloso y talentoso que eres, pero a su vez escupen al suelo y se alegran porque, para sus parámetros no le esta yendo bien.
A veces, ni el mismo sabe quien es, se sientes descolocado en este mundo social, donde la redes son las que finalmente permiten que expongas o ganes cierto concurso u obtengas un empleo… el arte, es tan relativo y antojadizo, como aquellos que son las cabezas de series en la escena y que permiten que uno y no otro sobresalga.
Pero eso, a ti no te importa; a mi solo me interesa decirlo, para que no me sigan ametrallando el seso las ideas.
A estás altura ya me dejaron de molestar los pájaros. Me tomo un agua caliente mientras veo el amanecer.
miércoles, abril 22, 2009
Redes de Indiferencia
Gráfica: Tinta china, pincel y cera, sobre papel hilado 240.
Autor: Gabriel
Redes de Indiferencia
Casi en soledad
recorres caminos lejanos
que te lleven a gente cercana.
Con una carita feliz
buscas esperanza en rutas olvidadas.
Nuevos caminos.
Saludos cordiales,
Salúdame a tu hermana!.
Como respuesta
silencios ensordecedores.
Tocas un vacío agobiante
una presencia de ausencias
una luz enceguecedora
Sigues caminando todas tus rutas
llenando vacíos de sinceridad
con un: cariños!
En tus redes de indiferencia,
buscas una mano extendida
fuera de tu ventana abierta
Sin conciencia ante el dolor
insistes con sonrisas y abrazos
rumbo a la insensibilidad.
Saludos!,
Hello!
Se desparraman hasta tus flores
escaleras y puentes
Llegas a un punto ciego.
La pantalla se va a negro.
Entonces, mudo y sombrío
desapareces
Dafne
Cementerio
Gráfica: Tinta china, pincel y cera, sobre papel hilado 240. Autor: Gabriel
Cementerio
Los amores no se mueren, se vuelven fantasmas, a veces espíritus atormentados, atormentadores. Almas en pena rezando por un amor no correspondido
También pueden ser chocarreros, presentes traviesamente a lo largo de décadas, sin nunca dejar de estar vigentes en forma de amigos eternos.
A esos
tengo miedo de verles
desazón por verles.
Los peores son silenciosos, no sabes que están ahí. Te esperan silentes en caso de alguna señal de vida.
Un renacimiento a esas alturas, es como levantar algo pútrido y corrupto. Pero insisten.
Tengo angustia y temor de oírles
El amor muerto y enterrado se queda dando vueltas en su nicho.
Si escarbas un poco, aun te tomará la mano firme con sus huesudas falanges
Nunca pases por el cementerio en silencio. Estarán ahí, esperando.
Te lo digo por experiencia.
Con el, nunca nos separamos, no existió el adiós.
Después de tanto, le vi.
Tenía pobres dudas de hallarle en aquel cementerio.
Se hizo el desentendido, no me reconoció.
Sabía que un día de viaje por los viejos cementerios, tropezaría con un amor que me matase sin decir:
Volvamos a empezar.
Se quedo ahí sereno, muriéndose por mi, contando los días sin besarme.
Estoy jodida y radiante.
Dafne
lunes, abril 20, 2009
Mujer Inalcanzable
Llegaré, cuando la tarde sonría en azul verano,
marcando mis pasos por el espigado trigo.
Sonaran las cañas y mis cabellos,
con el viento enarbolado.
Dejaré de seguir mis propios pasos,
prolongando los tuyos mientras me sonrío.
Yo ya transité estos senderos,
Las marcas dejadas en mis pies son los testigos.
Caminaré por sendas de hierba embriagadas de calor
Lejos, lejos y más allá de las colinas lejanas.
Huyendo eternamente de mi misma.
Siempre es mejor evitar la batalla.
Siguiendo tus huellas nunca he de alcanzarme.
marcando mis pasos por el espigado trigo.
Sonaran las cañas y mis cabellos,
con el viento enarbolado.
Dejaré de seguir mis propios pasos,
prolongando los tuyos mientras me sonrío.
Yo ya transité estos senderos,
Las marcas dejadas en mis pies son los testigos.
Caminaré por sendas de hierba embriagadas de calor
Lejos, lejos y más allá de las colinas lejanas.
Huyendo eternamente de mi misma.
Siempre es mejor evitar la batalla.
Siguiendo tus huellas nunca he de alcanzarme.
Ciegos
Algunas imágenes
persuaden entrando por los ojos
Y sin ojos ellas entran en ti
Yo entro en la nada.
Qué visiones en la oscuridad de la luz!
¡Qué perspectivas
en la noche sin sombra de la luz!
Te sentabas acurrucado en la negrura.
con la sombra a tu lado
y sus rancios harapos de errante
durante años solo.
Abres los ojos,
la oscuridad disminuye.
Sin decir palabras
un sin sentido.
Mirando a una extraña
eres sorprendido en plena oración
soportando una enfermedad
De vez en cuando,
con la elegancia insospechada,
de una tumba en la oscuridad.
oraba acurrucada,
sentada frente a ti
a ciegas.
Te esfuerzas en vano
por escuchar mi cuento.
Hasta que finalmente oyes
las palabras tocar su fin.
Y tú, como siempre has estado
Solo.
PS: mis agradecimientos al autor del dibujo que inspiro mi escrito, Gabriel
Golpes.
Mi morada sin niebla,
con buenos ojos
la vería desde aquí.
No se trata de simple fatiga,
es que ya no veo
Bruscamente, no,
a la fuerza, a la fuerza,
no pude más, no pude continuar.
Alguien me dijo,
No puedes permanecer ahí…
No puedo decir
que en el valle brilla el sol.
Estoy en la excavación
que los años han labrado.
Tendida boca abajo
sobre un suelo negro
donde se estanca,
un agua amarillenta.
No soy yo.
Todo es ruido,
y negra turba ácida
bebiendo mi vida
y sus viejas muletillas.
Para ver,
se han llenado mis ojos de legañas.
El mal fue hecho,
un día que salí a rastras.
Me arrastraron hasta aquí,
por eso vine.
Lo esencial, lo jadeo,
con palabras de humo.
No puedo quedarme,
no puedo irme,
¿No estábamos en un plano
bastante distinto?.
Una pintura previa,
batallaba en ampliar
el estado de un compromiso.
Puedo ver el compromiso
de la pintura del pasado
que deplora tras un golpe.
Varios golpes.
Yo no lo deploro
a pesar de ver
mi propia sangre
desparramada por el suelo
con buenos ojos
la vería desde aquí.
No se trata de simple fatiga,
es que ya no veo
Bruscamente, no,
a la fuerza, a la fuerza,
no pude más, no pude continuar.
Alguien me dijo,
No puedes permanecer ahí…
No puedo decir
que en el valle brilla el sol.
Estoy en la excavación
que los años han labrado.
Tendida boca abajo
sobre un suelo negro
donde se estanca,
un agua amarillenta.
No soy yo.
Todo es ruido,
y negra turba ácida
bebiendo mi vida
y sus viejas muletillas.
Para ver,
se han llenado mis ojos de legañas.
El mal fue hecho,
un día que salí a rastras.
Me arrastraron hasta aquí,
por eso vine.
Lo esencial, lo jadeo,
con palabras de humo.
No puedo quedarme,
no puedo irme,
¿No estábamos en un plano
bastante distinto?.
Una pintura previa,
batallaba en ampliar
el estado de un compromiso.
Puedo ver el compromiso
de la pintura del pasado
que deplora tras un golpe.
Varios golpes.
Yo no lo deploro
a pesar de ver
mi propia sangre
desparramada por el suelo
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