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Este es un espacio dedicado a las Artes, con todo lo que ello implica. "De estas soledades hay que hacer una experiencia. Oídos nuevos para una música nueva. Nuevos ojos para las cosas más lejanas. Una conciencia nueva para verdades que hasta ahora han permanecido mudas…" (Friedrich Nietzsche)
Antes
de esto,
el universo
conversaba
c/ canciones
y era de
importancia
relativa,
y a la
vez,
preciosa
fulguraban
seres vivos
x entonces,
dando
vueltas
y así
yo mismo
estando
al pendiente
de una radio
a pilas,
los
ochentas
escuchaba
aquellas
voces
misteriosas,
bajo
la mesa
los domingos
infinitamente
agradecido
como
tal vez
tú,
ahora.
Digo de tu voz
que es horizonte
que hablas de mi vida
con tu madre
que ella dice, aclárate
y entonces
como el agua de este afluente
fluyes
te desplazas
y haces gestos
bajo el agua
como
una
ondina
al
de este
espeso bosque.
Hay una mujer en esta pieza
Armando con paciencia mi cuaderno
Yo la observo de una esquina
Lentamente, trabajando,
Incluso logro oírla a veces, al
Nombrarme.
¿Que hago
viendo tus
fotografías
a cada rato?
¿como si ellas
fueran a aclararme
el panorama?
¿cuál es el sentido
de quedarme quieto
frente a ellas?
parpadeando
en la pantalla
¿qué es lo que sucede?
¿qué hace un hombre
conversando con píxeles?
en el baño,
la lavadora
bota el agua
hay gente conversando
y
alguien sube a saludarme.
Debo abrir los ojos
mientras desembarco
a veces,
la lluvia,
filtra una palabra
a veces,
me habla tu recuerdo
y de este frío
me destapo
a veces,
me adentro en tus orejas
para verte
para hacer
aquel
trabajo insospechado
de las horas
a ratos,
soy esa gaviota
sobre la penumbra
de tu vientre
o hago rondas
en el cielo,
como un buitre
y bajo a verte
con el pensamiento
entre los dientes,
como batiscafo
a ratos
me eres diferente,
como si estuviera
obscenamente deslumbrado.
Todo y nada
en el momento
nada de esos viajes
a lugares escondidos
todo está ahí,
frente a ella
o encima
mientras que la abrazas
nuestra vida transcurre
todo,
como una plaza
o un río silencioso
que descubres
nada más que una
semana nos separa
nada más
que lluvia
y trazas
blancas
de neblina
nada nos separa
en esa cama,
nada
mientras subo
y bajo de esa cara
o x entre los detalles
al momento de la
espalda enderezarse
y todo nos florece
como
en horario prime.
Lo dice en broma
cierto,
lo dice en broma
mientras se pasea
por el interior de su castillo
con una taza de café en la mano
es la danza en solitario
de una mujer
delgadamente
perfecta
al medio de un salón
de críticos fatuos
hay personas
declarando
como jueces
hay inculpados
recogiendo las galletas
de esas galletas, pésimas,
con trozos confitados de fruta
hay personas
alabándose en la muestra
y hay alumnos
empujándose
luces mefistofélicas
profesores
alardeando acerca
de sus obras
hay paredes,
fotografías,
mesas
hay una lata
de tapa goteras
en el piso.
Ya no llueve
se detuvo
de temprano
ahora anuncian
que
una tormenta
y que es
+ saludable
el acostarse
yo me quedo
en el pc,
improvisando un poema
un texto nimio,
un ejercicio
sobre ruedas
estiro lo dedos,
observo,
no me ha contestado
siempre
espero ver
qué frase
se aparece
por ahí
y aunque
no sea al dictado
la cosa
dicen que a veces
resulta
dudo que sea sólo
una broma.
Vuelve a llover,
ha recomenzado
pero esta vez
con viento
como un desfile
de alfileres
parados
cayendo
sobre un piso de madera
llueven trozos
de un alambre blanco,
transparente
como un cableado
inalámbrico
que deprisa cae
en este
preciso
momento
tamborileando
sobre el techo.
A ratos llueve
con fuerza sobre
las planchas de zinc
a ratos mientras
estoy en el Messenger
luego una pausa
y silencio
sólo
el difusor de calor
del pc
resuena
a ratos,
ella dice cosas
que me liberan
a ratos
mi pensamiento
también se queda con ella.
Todos están mejor que uno
de partida
no hacen versos,
lo que ya dice bastante
no hay que escribir
unos textos malos
pero, terriblemente
para entender
que el esfuerzo
no va por ahí
el poema
es aire discurriendo
pero, muy
lentamente
no ese tráfago de versos
alambicados
de mueble barato
el poema es
la respiración
de un ejercicio,
tenue
muy humano
es de una sencillez
a toda prueba,
siempre.
Vengo de la plaza a recordarte,
o
de Playa Ancha, mientras tanto
merodeando
un mirador
con árboles
dentaduras chacoteando,
con tus sweater
horas de una clase,
una mañana, x
café y miradas
o
cigarrillos cómplices
tú que me
observabas, pero
yo, sin observarme
me desplazabas
o era que gustaba
de sentirme el lindo
-imbécil-
o éramos
distintos, dos pinceles,
dos espátulas
mezclándose
llaves
que abren
unas puertas,
clausuradas.
No me digan
lo que ya se:
el hombre enamorado
hace -casi-
cualquier cosa
y aunque enamorado
no se sepa de qué
el punto
es que su naturaleza
se desdobla
se hace el triple
de imprudente
aprende una canción
muy shula
se hace indiferente
al estribillo cursi
se trasviste de poeta,
inútilmente
se le traspapela
el inconciente
se le aparece ella,
hasta en la sopa
se desvive,
se confunde
se le hace agua la boca
no me digan
lo que todos ya saben
el hombre
no es la medida
de todas las cosas
como enchulábase
Protágoras
con su retórica.
Es un hecho
comprobado,
fácilmente
a toda poseía pretenciosa
le sigue
una otra, humilde,
pero con virtudes
la poesía humilde
pero virtuosa
es aquella
que en pocas palabras,
nos comunica el doble
sencillo pues.
Vergüenza de las palabras
o de ver,
el poco efecto que surten
desordenadas
puestas ahí,
cobarde
e impunemente
como si cualquier
tontera
fuera poesía
el caso es que no pienso
más que en tu sonrisa,
y en ese instante quieto
detenida
cuando hasta el mesero
preguntaba
¿y ahora, qué?
No me llames cuando
pasa mi vieja
por fuera de la pieza,
porque entonces tengo
que hablarte bajito
y no es la idea
o sea,
se que al otro lado,
tú estas en las mismas.
Tú eres mito de leyenda
de ti misma
y uno se da cuenta
que apareces
misteriosa
bajo copas azuladas,
de unos árboles celestes
justo al borde
en la playa, al borde
casi
cayéndote
a mi boca
ocurres
y eres dicha
que apacienta
al hombre
y eres roca
de una mar
crispada
y dices
y haces los caminos,
del amor
como una hebra
silenciosa,
del destino
caprichosa
con la forma
de tu voz.
¿Qué es lo que se hace con tu boca?
cualquier hombre inteligente lo sabría
yo, ni idea
¿qué es lo que se estila, se demuestra?
veo tu sonrisa en la pantalla,
y hasta levantarme de la silla cuesta
cuesta cada beso que se borra
en la impericia trabajada
de un recuerdo
cuesta, porque todo lo que resta
es el deseo, de mirada y pensamiento, o
del que yace abejorreando en torno a ti
aquí los besos se demoran,
demasiado misteriosamente
y vagan, por desiertos funerales
aquí los besos hacen cola,
presurosos, dulcemente,
por llegar a ti.