domingo, junio 03, 2007

S/C...


Me expones a tus labios

y al dolor

e incomprensión de los mismos,

que no preguntan, no consultan

dónde diablos quieren ir


en fin, los dejas

a la intemperie,

a que solacen a la gente

o los destruyan



y no es apropiado tener

esos dientes,

tan cuidados mientras besas,

o dándoles las órdenes

¡muér-dan-le!


no corresponde

andar asustando con esa lengua,

que se entromete y desespera,

a los pobres e inocentes,

acólitos de Dios.


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